Querido lector:
¡Qué caprichoso es el destino! Resulta que esta vez ha decidido que por casualidad te encontraras con mi blog. Probablemente le darás a la flecha de atrás y te olvidarás hasta de que has entrado aquí, pero si por alguna razón decides hacer caso a esa fuerza invisible que te trajo hasta mí, y seguir leyendo, sólo puedo darte las gracias por ser los oídos que me escuchen, y los ojos que me lean. Espero poder llegar a tocarte el corazón, pero si no por lo menos deseo que disfrutes de esta visita. Quién sabe, a lo mejor tenemos más en común de lo que te imaginas, y te invito a que te sumerjas en este mar de letras que te vas a encontrar.

viernes, 9 de octubre de 2015

Interrupción

¿Qué es una mariposa
si no una distracción en la habitación?
Si un halo de ideas
es el recorrido del batir
de unas agitadas alas
que se mueren por tocar el cielo
y mueren en un soplo.
Y si en el soplo no muere
si es el trayecto del pensamiento,
¿qué soy yo
si no una distracción en la vida?
La interrupción de un soplo
y la obstrucción de un canal,
un paréntesis en medio de un mar
llamado eternidad.
Y si me siento eterno
entrando en un final,
¿qué es una vida
si no una distracción del ser que soy?
La consecuencia sin causa,
el es sin por qué,
de un capricho que,
como en la peligrosidad
de la velocidad adictiva,
alguien se sale del camino
y no sabe volver.

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